Qué necesita un psicoterapeuta humanista para acompañar en un proceso de duelo

El duelo es parte de la vida de todo ser humano, todos sufrimos

01 May, 2017

El duelo es parte de la vida de todo ser humano, todos sufrimos una pérdida, una separación o un cambio importante alguna vez. Es un proceso profundo y una oportunidad de crecimiento, es por eso que cuando se trata de ser psicoterapeutas creo que lo primero que necesitamos para acompañar en un proceso de duelo es al menos haber pasado y cerrado uno nosotros, con ayuda por supuesto de otro psicoterapeuta. Como bien lo menciona José Zurita en el libro El Proceso del Duelo, no necesariamente tiene que ser un duelo con una muerte, también puede ser el duelo por una mudanza, divorcio o por una parte de nuestra personalidad con la que ya no nos identificamos. Pienso que es lo primero y lo mas importante ya que el conocimiento que nos da la experiencia de haber pasado por un duelo nos va a permitir ponernos en el lugar del otro, conectar mas profundamente con su sentir, respetar su tiempo y aceptarlo tal como es.

Luego esta proporcionar un espacio de confianza al paciente en donde le podamos transmitir amor incondicional y este se sienta seguro y aceptado. Junto con esto también está estimular el contacto con las emociones, que perciba que tiene permiso de sentir y que esta a salvo, que pueda llorar, mostrar rabia y protestar. El contacto y expresión de las emociones es fundamental en el proceso de duelo y darle al paciente todo el espacio que necesite para ello va a asegurar que se pueda acercar con mas facilidad hacia la fase del cierre. También necesitamos ayudar al paciente a encontrar la etapa del desarrollo donde se produjo la herida. Puede ser un duelo en la infancia que no ha cerrado en años porque no es consciente de que aun le duele. También puede ser una pérdida reciente donde no ha podido sentir abiertamente las emociones y esté estancado. Es importante traer a la luz estos eventos y desmenuzarlos juntos. Como herramienta se puede usar el cuaderno de duelo, muy útil para mirar muy detenidamente, sentir y procesar.

Está también el generar intervenciones, aquí entra la parte práctica y técnica del proceso, en donde aplicaremos las herramientas que hemos aprendido en nuestra formación. Puede ser la utilización de la silla vacía, visualizaciones en donde la persona se despide poco a poco de aquello por lo que hace duelo. Tareas prácticas que le mandemos a hacer en casa, hacer ejercicios o movimientos con el cuerpo que ayuden a gestionar las emociones, a calmarse, o un simple abrazo. Usaremos las mas adecuadas según sea el caso, siempre haciéndole saber que no es una obligación ni las tiene que hacer perfectas y que puede decir que no a ellas.

A lo que se quiere llegar con todo es que el paciente pueda elegir ver la relación que perdió con otros ojos, que cambie la manera de relacionarse con los personajes en su cabeza, que comience a experimentar que sí es posible sentirse mejor, que sí puede sanar esa herida aunque no sea fácil y que no esta solo en ello. Así ayudamos a abrir paso al perdón que surge espontáneamente después de un trabajo profundo, junto con la gratitud y la posibilidad de tener nuevos apegos.

También es importante recordar la honestidad, el respeto por nosotros y el otro, mantener la coherencia y las reglas bien definidas, que podamos reconocer nuestros errores y pedir perdón a nuestro paciente cuando nos equivoquemos. Así como el proceso de duelo no viene en orden sino que es el psicoterapeuta quien lo ordena para tener un seguimiento y mejor entendimiento, así ocurre con lo que necesitamos para acompañar, no se trata de cumplir una serie de pasos y formulas sino en tener un profundo conocimiento de nosotros mismos, de los mejores atributos y de las intervenciones mas adecuadas e irlos usando a lo largo del proceso. Recordemos que en el enfoque de la psicoterapia humanista integrativa es la relación de aceptación incondicional que se establece con el paciente lo que en sí cura. Por ello, a pesar de tantas herramientas, recordemos primero ser humanos amorosos.