Dibújame un corderito

El simple acto de pedir ayuda es una capacidad innata que desde niños

03 septiembre, 2020 in Blog

El simple acto de pedir ayuda es una capacidad innata que desde niños sabemos hacer muy bien al llorar de hambre, expresarle a nuestros padres que algo nos da miedo o dándole un juguete roto a la abuela para que lo repare... ¿Te acuerdas cuánta ayuda pedías en aquel entonces sin vergüenza a pedirla?

Como seres sociales, buscamos apoyo y seguridad en nuestros semejantes por naturaleza, eso está relacionado a una necesidad básica de supervivencia y constituye un ingrediente esencial para nuestro crecimiento biopsicosocial y espiritual.

Sin embargo, parece que confundimos la capacidad de pedir ayuda con molestar a otros, parecer tontos, ser débiles o ser una carga, creyendo que demostrarnos vulnerables es lo opuesto a ser fuertes, valientes, productivos y exitosos. ¡Vaya confusión! ¿Cómo será que aprendimos esas creencias a lo largo de nuestro desarrollo?... ¿Te identificas con alguna de ellas?

No es extraño que creamos esas mentiras en medio de una cultura que alimenta la idea de una sociedad orientada a la hiper producción y a la hiper exigencia; una sociedad donde hay pocos espacios y permisos para sentirnos y mostrarnos vulnerables ante otros y pedir que nos cuiden mientras estamos atravesando un momento duro.

En reflexión, se me viene a la mente la escena donde el Principito le pide ayuda al aviador para dibujar un corderito, cosa que para él es lo más importante en el mundo. ¿Qué hubiese pasado si el Principito no hubiese pedido ayuda? ¿Qué pasaría si el aviador se hubiese negado a dársela? Seguramente la historia del Principito no existiría, pues toda la trama se desarrolla a partir de la determinación e insistencia que el Principito tiene en que le dibujen un corderito, y al no ser el dibujo que el Principito necesita, el vuelve a pedir que le dibujen otro sin rendirse y sin vergüenza de decir exactamente lo que necesita.

Por diversas razones nos hemos convertido en expertos en el camuflaje de nuestros miedos, escondiendo nuestras crisis más profundas y postponemos la petición honesta de ayuda por creer en un sinfín de mentiras al respecto. Como psicóloga siento la responsabilidad de desmentir creencias y decirte que en realidad pedir ayuda y demostrar vulnerabilidad es un acto de valentía, cuando lo hacemos ponemos a un lado las creencias absurdas de sobre exigencia robótica y colocamos como prioridad nuestra necesidad de sanar y recibir apoyo. Al pedir ayuda ocurre la magia de volvernos humanos y dejamos de pretender que somos máquinas.

Mostrarnos vulnerables y pedir ayuda puede ser un regalo de alivio para otros; cuando otros ven vulnerabilidad reciben una invitación a también darse permiso de hacerlo ante ti cuando lo necesiten. Al ser vulnerable envías un mensaje de que esta bién sentirnos necesitados de ayuda, creando así relaciones más compasivas y auténticas en donde se permite espacio para llorar, tener miedo y pedir ayuda: ¿Me puedes preparar un té?, ¿Me puedes abrazar?, ¿Tienes tiempo para hablar?

Tristemente con la situación actual que presenta el COVID-19 debemos limitar los abrazos fuera de nuestro núcleo de hogar, pero recordemos que el cariño se puede pedir de otras formas como cantando una canción o con palabras de aliento.

Es importante contar con una red de apoyo muy fuerte, y eso se construye a base de abrirnos, pedir ayuda y saber recibirla. Si, esa es otra cosa importante, sentirnos queridos y recibir los grandes actos de amor que otros hacen para que nos sintamos mejor y agradecerlos oportunamente. Personalmente esto no dejo de aprender esto.

¿Pedir ayuda trae riesgos? No más de los que trae negarnos a pedirla, pero si tengo que nombrar un riesgo es el que otros no puedan ponerse a tu nivel y entender qué tipo de ayuda necesitas, y entonces no la obtengas. Esto puede pasar... pero no te rindas, que una persona no entienda tu necesidad o no esté en capacidad de satisfacerla no significa que otros no podrán responder acorde a tu urgencia. Para esto es importante tener una red de apoyo y entender que hay diferentes personas que nos ofrecen diferentes tipos de ayuda.

Entonces pedir ayuda es un acto de responsabilidad y de amor hacia ti [email protected] y es muestra de que buscas activamente solucionar tus conflictos, eso te hace ser una causa de tu vida y no un efecto de las circunstancias que te rodean; es ayudarte con el aporte de otros, pero sabiendo que tú tienes el poder y la responsabilidad de expresar tus necesidades durante un momento difícil, e igualmente importante es saber recibir lo ofrecido desde el amor. Pedir ayuda es un acto de responsabilidad, el Principito la pidió y a pesar de ser un niño, se hizo responsable de sí mismo al decir lo que necesita con claridad.